Sony ha decidido suspender temporalmente la aceptación de pedidos de buena parte de sus tarjetas de memoria para fotografía y vídeo en Japón. La compañía comunicó el 27 de marzo de 2026 que dejará de aceptar, por el momento, nuevos pedidos de tarjetas CFexpress Type A, CFexpress Type B y varios modelos SDXC/SDHC, tanto por parte de distribuidores autorizados como de clientes de la Sony Store japonesa, debido a la “escasez mundial de semiconductores (memoria) y otros factores”. Sony no ha dado una fecha para reanudar los pedidos y ha señalado que revisará la situación en función del suministro disponible.
La decisión afecta directamente a una parte sensible del catálogo de Sony Imaging. Entre los productos incluidos en la suspensión figuran las tarjetas CEA-G1920T, CEA-G960T, CEA-G480T y CEA-G240T en formato CFexpress Type A; las CEB-G480T y CEB-G240T en CFexpress Type B; y varios modelos de tarjetas SD de las gamas SF-G, SF-M y SF-E. El mensaje oficial de Sony habla de una suspensión temporal de la recepción de pedidos, no de una retirada definitiva del negocio, pero en la práctica implica que la oferta oficial quedará limitada al stock ya disponible en el canal.
Un problema que golpea justo donde más duele a Sony
La noticia no afecta por igual a todos los usuarios. En el caso de Sony, el mayor impacto potencial está en el ecosistema de cámaras de gama alta, especialmente en los modelos Alpha que dependen del formato CFexpress Type A para flujos de trabajo exigentes, ráfagas largas o vídeo profesional de alto bitrate. Ese formato, menos extendido que el SD tradicional y mucho más vinculado al ecosistema de Sony, es clave para fotógrafos y videógrafos que necesitan velocidad sostenida y fiabilidad en entornos de producción.
Por eso, aunque la medida se haya anunciado en Japón, el mensaje de fondo es global: cuando un fabricante como Sony decide parar pedidos en una categoría tan ligada a su negocio de imagen digital, lo que está mostrando no es una simple incidencia logística, sino una tensión seria en la cadena de suministro. En este caso, además, no se trata de cualquier componente, sino de memoria flash, un mercado que atraviesa un nuevo ciclo de presión por la demanda de infraestructura de Inteligencia Artificial y por la lenta llegada de nueva capacidad productiva.
La memoria vuelve a convertirse en un cuello de botella
Sony no ha detallado públicamente cuáles son esos “otros factores” que acompañan a la escasez de memoria, pero el contexto industrial sí ayuda a entender el movimiento. TrendForce advirtió en marzo de que la fuerte demanda cloud y los acuerdos de volumen a largo plazo están empujando al alza los precios de la NAND Flash, al tiempo que retrasos en nueva capacidad hacen cada vez más valioso asegurar suministro por adelantado. En paralelo, la propia firma revisó al alza sus previsiones para el primer trimestre de 2026 y estimó subidas mucho más agresivas de lo esperado tanto en DRAM como en NAND.
Ese encarecimiento no está afectando solo a servidores o centros de datos. TrendForce también alertó de que el alza de precios en memoria, junto con otros costes de componentes, ya estaba presionando incluso al mercado del portátil a comienzos de 2026. En otras palabras, el problema no es exclusivo de Sony: la memoria vuelve a ser un recurso disputado en toda la industria tecnológica, con una prioridad de suministro cada vez más inclinada hacia segmentos de mayor margen, como los sistemas para IA y el almacenamiento empresarial.
No es una retirada definitiva, pero sí una señal seria
De momento, Sony no ha dicho que abandone el negocio de tarjetas de memoria. Lo que ha hecho es suspender la aceptación de pedidos “hasta nuevo aviso”, algo que, en la práctica, obliga a distribuidores y profesionales a moverse con cautela. Las tarjetas que ya estén en tiendas seguirán vendiéndose mientras haya existencias, pero la reposición oficial queda en el aire. Y en un mercado con oferta tensionada, eso suele traducirse en dos consecuencias bastante previsibles: menor disponibilidad y precios más altos.
La incertidumbre viene reforzada por otro dato estructural. Según IEEE Spectrum, la expansión de nueva capacidad de memoria no será inmediata: varios proyectos clave ligados a DRAM y HBM no entrarán plenamente en producción hasta 2027 o incluso 2030, lo que sugiere que el equilibrio entre oferta y demanda seguirá bajo presión durante bastante tiempo. No significa que las tarjetas de Sony vayan a faltar hasta 2030, pero sí que la industria de memoria no tiene una solución rápida a corto plazo.
Qué significa esto para el mercado fotográfico
En términos prácticos, la decisión de Sony es una mala noticia para profesionales de imagen, creadores de contenido y usuarios avanzados que dependen de tarjetas rápidas y certificadas por el propio fabricante. También es un recordatorio de que el auge de la IA no solo está transformando el software o los centros de datos, sino que empieza a tener efectos visibles en productos físicos de consumo y producción creativa.
Cuando una compañía del tamaño de Sony frena pedidos en una línea tan concreta, lo que sale a la superficie es una realidad incómoda: la memoria ya no se disputa solo entre móviles, portátiles y cámaras. Ahora compite, cada vez más, con la infraestructura que sostiene la nueva economía de la Inteligencia Artificial. Y en esa pelea, las tarjetas de memoria para fotografía no parecen estar precisamente en la parte alta de la lista de prioridades.
Preguntas frecuentes
¿Sony ha dejado de fabricar tarjetas de memoria de forma definitiva?
No lo ha anunciado así. Sony ha comunicado una suspensión temporal de la aceptación de pedidos para varios modelos de tarjetas CFexpress y SD en Japón, sin fijar por ahora una fecha de reanudación.
¿Qué tipos de tarjetas están afectadas?
La suspensión afecta a varios modelos de CFexpress Type A, CFexpress Type B y SDXC/SDHC, incluidos productos de las series CEA-G, CEB-G, SF-G, SF-M y SF-E.
¿Por qué puede afectar especialmente a usuarios de cámaras Sony Alpha?
Porque muchas cámaras avanzadas de Sony usan CFexpress Type A, un formato de alto rendimiento muy importante para ráfaga, grabación de vídeo exigente y flujos profesionales, y menos común que una simple tarjeta SD.
¿La escasez de memoria va a resolverse pronto?
No parece probable a corto plazo. TrendForce y IEEE Spectrum apuntan a una presión fuerte sobre NAND y DRAM en 2026 y a nuevas capacidades de producción que, en varios casos, no estarán plenamente operativas hasta 2027 o más adelante.
