El mercado del portátil ha entrado en 2026 con una señal difícil de ignorar. En China continental, entre enero y febrero, el canal online de venta pública registró 947.000 unidades vendidas, un 40,5 % menos que un año antes, con unos ingresos de 5.990 millones de yuanes. No es todo el mercado chino, porque quedan fuera plataformas como Douyin o Kuaishou, pero sí es un indicador muy serio en el mayor ecosistema tecnológico del mundo y, sobre todo, una advertencia de lo que puede ocurrir cuando se cruzan tres factores: precios al alza, demanda adelantada y una cadena de suministro cada vez más orientada a la Inteligencia Artificial.
La conclusión fácil sería decir que “la IA está hundiendo los portátiles”. La realidad es más compleja. La Inteligencia Artificial no ha dejado obsoleto al portátil, pero sí está alterando la economía de los componentes que necesita. Y eso, unido a que en 2025 se adelantaron muchas compras por promociones, renovación de equipos y el impulso del fin de ciclo de Windows 10, está dejando a los fabricantes ante una tormenta incómoda: vender menos unidades, asumir costes más altos y afrontar a un comprador cada vez más sensible al precio.
El problema no es solo China: el mercado mundial ya ha girado
Lo más llamativo del dato chino es su magnitud, pero el fondo del problema es global. Gartner cerró 2025 con una imagen todavía positiva: 270,2 millones de PCs enviados en todo el mundo, un 9,1 % más que en 2024, impulsados por las renovaciones asociadas a Windows 11 y por la anticipación de compras antes de nuevas subidas. Sin embargo, ese impulso se ha agotado con mucha más rapidez de la prevista. En febrero, Gartner rebajó el panorama para 2026 y pasó a proyectar una caída mundial del 10,4 % en los envíos de PC. IDC fue incluso más lejos y habló de un retroceso del 11,3 % este año, mientras que Omdia sitúa el descenso en torno al 12 %. La diferencia entre unas previsiones y otras es pequeña; el mensaje de fondo es el mismo: 2026 ya no se perfila como un año de consolidación, sino como uno de contracción.
Lo relevante no es solo que bajen las unidades. IDC sostiene que el valor del mercado podría incluso crecer ligeramente por el aumento del precio medio de venta. Es decir, menos ordenadores, pero más caros. Esa combinación es especialmente peligrosa para el consumidor medio y para el segmento de entrada, que históricamente ha sostenido buena parte del volumen del mercado portátil. Cuando se encarece la base del producto, el comprador no siempre sube de gama: muchas veces, simplemente retrasa la compra.
La IA no sustituye al portátil, pero sí le encarece la memoria
La clave está en la memoria y en el almacenamiento. IDC viene advirtiendo de que la crisis de suministro no es un desajuste puntual, sino una reasignación estructural de capacidad hacia memorias y soluciones con mayor margen para centros de datos e infraestructuras de Inteligencia Artificial. Los grandes fabricantes están priorizando productos ligados a servidores y cargas de IA frente a la electrónica de consumo tradicional. Eso reduce la disponibilidad de DRAM y NAND para portátiles, smartphones y otros dispositivos.
TrendForce ha puesto cifras muy concretas a esa presión. A comienzos de febrero elevó su previsión para el primer trimestre de 2026 y anticipó subidas del 90 % al 95 % en la DRAM convencional y del 55 % al 60 % en NAND Flash frente al trimestre anterior. Además, advirtió de que los precios de la DRAM para PC podían, como mínimo, duplicarse en ese periodo. Días después, la misma firma señaló que un portátil generalista con un precio de referencia de 900 dólares podía encarecerse cerca de un 40 % si coincidían las subidas de memoria y procesador. Gartner, por su parte, calcula que el conjunto de DRAM y SSD podría dispararse un 130 % a finales de 2026, elevando el precio del PC alrededor de un 17 % frente a 2025.
Ese encarecimiento explica mucho mejor la caída de la demanda que cualquier argumento simplista sobre falta de interés. El portátil sigue siendo una herramienta esencial para trabajo, estudio y ocio. El problema es que, cuando el comprador no tiene una necesidad urgente y el precio sube con fuerza, la renovación deja de ser prioritaria. Y si a eso se añade que muchos hogares y empresas ya adelantaron la compra durante 2025, el resultado es un mercado mucho más frío.
Europa aguanta algo mejor y Norteamérica ya mostraba fatiga
La lectura regional ayuda a entender por qué el caso chino impresiona tanto. Europa llegó a esta fase con una base algo más sólida. IDC señalaba en mayo de 2025 que el mercado tradicional de PC en EMEA mantenía recorrido de crecimiento durante el segundo trimestre y más allá, apoyado en buena parte por la renovación derivada del final de soporte de Windows 10. Es decir, Europa todavía tenía combustible de reemplazo. Norteamérica, en cambio, ya mostraba síntomas de agotamiento antes de que explotara con toda claridad la crisis de memoria. IDC habló en octubre de 2025 de una demanda norteamericana “débil” dentro de un mercado global que todavía avanzaba, y Canalys apuntó además que los envíos de PC en Estados Unidos cayeron un 1 % en el segundo trimestre de 2025 una vez se fue despejando el efecto del acopio previo de inventario.
Eso no significa que Europa vaya a librarse ni que América vaya a sufrir exactamente el mismo golpe que China. Significa algo quizá más relevante: ambas regiones entran en 2026 desde posiciones distintas, pero bajo una misma presión de fondo. Europa todavía puede apoyarse en parte en el ciclo de reemplazo empresarial y profesional. Norteamérica, donde el mercado ya venía más cansado, parece más expuesta a un frenazo adicional si los precios siguen escalando. En ambos casos, la gran incógnita es cuánto aguantarán los consumidores y las pequeñas empresas antes de retrasar otra vez la renovación.
El segmento barato es el que más riesgo corre
Si hay una parte del mercado especialmente vulnerable es la gama de entrada. Gartner estima que el peso de la memoria en la factura de materiales de un PC pasará del 16 % en 2025 al 23 % en 2026. Con esa presión, los fabricantes tienen cada vez menos margen para sostener equipos baratos sin sacrificar rentabilidad o especificaciones. La consultora incluso ha llegado a prever que el segmento de PC de menos de 500 dólares podría desaparecer antes de 2028. IDC va en la misma línea al advertir de que muchos fabricantes podrían optar por lanzar equipos con menos RAM o menos capacidad SSD al mismo precio, o directamente abandonar ciertos tramos.
En otras palabras, la crisis del portátil no consiste solo en vender menos. Consiste en vender peor para una parte del mercado: menos opciones económicas, configuraciones más ajustadas y un consumidor que siente que paga más por lo mismo o incluso por menos. China ha sido la primera gran señal visible de ese deterioro, pero los datos de Europa, Norteamérica y los grandes analistas del sector sugieren que no es una anomalía local. Es el principio de una corrección más amplia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué cae el mercado del portátil si la Inteligencia Artificial está en auge?
Porque el auge de la Inteligencia Artificial está tirando de la demanda de memoria y almacenamiento para centros de datos y servidores, y eso encarece los componentes que también usan los portátiles. El resultado no es más demanda de consumo, sino equipos más caros y menor ritmo de renovación.
¿Europa está sufriendo ya lo mismo que China en portátiles?
No con la misma intensidad visible en los datos conocidos. Europa llegó a 2026 con más apoyo del ciclo de renovación ligado a Windows 10, mientras que Norteamérica ya mostraba una demanda más débil en 2025. Aun así, la presión sobre precios y componentes es global, así que Europa no está al margen del problema.
¿Se van a encarecer más los portátiles durante 2026?
Todo apunta a que sí. Gartner prevé un aumento del 17 % en el precio del PC respecto a 2025 y TrendForce ha llegado a estimar que algunos portátiles generalistas podrían acercarse a una subida del 40 % si coinciden memoria y CPU más caras.
¿Qué tipo de portátil corre más riesgo en esta crisis?
Sobre todo los modelos más baratos. Son los que tienen menos margen para absorber costes y los que más sufren cuando suben DRAM y SSD. Por eso los analistas ven más presión en la gama de entrada que en los equipos premium.
fuente: Mercado de portátiles en crisis
