Una buena iluminación del escritorio suele recibir menos atención que el monitor, el teclado o la silla, aunque termina influyendo mucho en la comodidad cuando se pasan varias horas delante del ordenador. La BenQ ScreenBar Pro aborda precisamente ese problema con una barra LED que se instala sobre el monitor, dirige la luz hacia la mesa sin apuntar directamente a la pantalla y añade regulación automática, sensor de presencia y ajustes de brillo y temperatura de color.
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Las claves de la BenQ ScreenBar Pro en 20 segundos
- Ofrece más de 1.000 lux en la zona central y 500 lux sobre una superficie de 85 × 50 cm.
- Su óptica asimétrica busca iluminar el escritorio sin provocar reflejos en el monitor.
- Incluye 16 niveles de brillo y ocho temperaturas de color, entre 2.700 y 6.500 K.
- El sensor ultrasónico puede encenderla al detectar presencia y apagarla tras cinco minutos de ausencia.
- Funciona mediante USB-C y admite monitores planos y curvos de diferentes grosores.
La idea de una monitor light bar es sencilla: aprovechar la parte superior de la pantalla para colocar la fuente de iluminación y liberar espacio en la mesa. Frente a una lámpara convencional, no necesita una base y concentra la luz delante del usuario, donde normalmente se encuentran teclado, documentos, tableta gráfica o cualquier otro elemento de trabajo.
BenQ lleva varias generaciones desarrollando este formato y la ScreenBar Pro se sitúa entre sus modelos orientados a quienes buscan más superficie iluminada y automatización, sin llegar al planteamiento de la ScreenBar Halo, que añade iluminación ambiental hacia la pared posterior.
Una iluminación de escritorio que evita apuntar directamente a la pantalla
La característica que más diferencia a la ScreenBar Pro de una lámpara convencional es la denominada por BenQ ASYM-Light, una óptica diseñada para proyectar la luz hacia abajo y hacia delante.
El objetivo es iluminar la superficie de trabajo sin que el haz incida directamente sobre el panel del monitor y genere los habituales reflejos que aparecen cuando se coloca una lámpara detrás o junto a la pantalla.
Según las especificaciones del fabricante, la ScreenBar Pro supera los 1.000 lux de iluminancia central medida a una altura de 50 cm y mantiene 500 lux dentro de un área de aproximadamente 85 × 50 cm.
Esta amplitud resulta especialmente interesante con escritorios grandes o configuraciones de monitor de 27, 32 pulgadas o ultrapanorámicos, donde una lámpara pequeña puede dejar importantes diferencias de luminosidad entre unas zonas y otras.
La fuente utiliza LED bicolor y BenQ especifica un índice de reproducción cromática Ra≥95 y un índice de fidelidad Rf≥96. No convierte a la ScreenBar Pro en una iluminación profesional para evaluar color de forma aislada, pero sí son cifras interesantes para tareas en las que interesa mantener una reproducción relativamente fiel de los colores.
La temperatura también puede ajustarse en ocho niveles: 2.700, 3.000, 3.500, 4.000, 4.500, 5.000, 5.700 y 6.500 K.

En la práctica esto permite utilizar una luz más fría durante determinadas horas de trabajo y pasar a tonos más cálidos por la tarde o por la noche.
También dispone de 16 niveles de brillo cuando recibe la alimentación recomendada. El propio manual introduce aquí un detalle que conviene conocer: si la fuente USB proporciona menos corriente, disminuye el número de niveles disponibles. Con 5 V y 1,5 A quedan 14 niveles y con 5 V y 0,9 A se reducen a ocho. BenQ recomienda una alimentación de 5 V y 2 A para obtener el funcionamiento previsto.
Auto-dimming y sensor de presencia: útiles cuando realmente funcionan solos
Uno de los puntos más interesantes de la ScreenBar Pro está en la automatización.
El modo Auto-dimming utiliza un sensor de luz para medir las condiciones ambientales y adaptar dinámicamente el brillo. Cuando se activa, la lámpara fija además la temperatura de color en 4.000 K.
Quien prefiera controlar manualmente la iluminación puede hacerlo desde los botones táctiles situados en la propia barra. También existe un modo favorito que permite guardar una combinación concreta de brillo y temperatura manteniendo pulsado su botón durante aproximadamente tres segundos.
Más particular resulta el sensor ultrasónico de presencia.
BenQ especifica una zona de detección de aproximadamente 60 ± 10 cm delante de la pantalla, tomando como referencia el sensor situado unos 50 cm por encima del escritorio. Al acercarse el usuario, la lámpara puede encenderse automáticamente. Si no detecta presencia durante cinco minutos, se apaga.
Es una de esas funciones que pueden parecer prescindibles hasta que se incorporan a la rutina diaria. Sentarse y encontrar automáticamente iluminado el escritorio, levantarse y olvidarse de apagar la lámpara son pequeñas automatizaciones que funcionan sin depender de una aplicación, Wi-Fi o un sistema domótico.
También existe una limitación que el propio fabricante reconoce y que merece conocerse antes de comprarla: la detección se basa en movimiento. Si alguien permanece prácticamente inmóvil durante más de cinco minutos, por ejemplo viendo un vídeo, el sensor puede interpretar que ya no está delante del monitor y apagar la luz.
BenQ advierte igualmente de que determinadas condiciones ambientales, como cambios de temperatura generados por sistemas de climatización o las vibraciones de ciertos humidificadores, pueden afectar ocasionalmente a la detección ultrasónica.
Es un buen ejemplo de por qué merece la pena mirar más allá de la ficha comercial: el sensor funciona de forma bastante más sofisticada que un simple detector de proximidad, pero tampoco es infalible.
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Compatible con monitores planos, curvos y webcams
La ScreenBar Pro mide 50 × 13,5 × 9,2 cm, pesa aproximadamente 0,62 kg y utiliza una estructura que combina aleación de aluminio, zinc, policarbonato y PC/ABS.
La instalación no necesita tornillos.
Su abrazadera se apoya sobre la parte superior del monitor y admite grosores comprendidos entre 0,43 y 6,5 cm. BenQ contempla además pantallas curvas con radios de entre 1000R y 1800R, así como monitores con la parte trasera abultada o con perfiles superiores que no son completamente planos.
Esto último es importante porque uno de los principales problemas de las primeras barras de iluminación era precisamente la compatibilidad física.
La cámara web tampoco tiene que desaparecer del centro del monitor. BenQ incluye un accesorio específico para webcam que se instala sobre el mecanismo de sujeción, algo útil para quienes utilizan videollamadas a diario.
La alimentación se realiza mediante un cable USB-C de 1,8 metros. El consumo máximo declarado es de 8,5 W, por lo que la potencia necesaria es pequeña comparada con la del propio monitor o el ordenador.
En el manual se incluye además el adaptador de corriente entre los elementos suministrados en los mercados correspondientes. BenQ recomienda no depender de puertos USB-C con alimentación insuficiente si se quiere utilizar toda la capacidad de la barra.
Nuestra experiencia con la BenQ ScreenBar Pro
Después de haber probado barras de monitor bastante más económicas, la diferencia con la ScreenBar Pro se aprecia principalmente en tres aspectos: construcción, distribución de la luz y automatización.
La primera impresión es la de un producto cuidado. La barra tiene una construcción sólida y, sobre todo, el sistema de sujeción transmite bastante más confianza que algunas soluciones sencillas que descansan de forma algo precaria sobre el monitor.
Pero lo más convincente aparece al encenderla.
La iluminación se distribuye sobre el escritorio de forma amplia y, correctamente colocada, evita ese reflejo sobre el monitor que puede arruinar la utilidad de una barra de luz. Durante jornadas largas trabajando delante de la pantalla, resulta más agradable disponer de una zona de escritorio bien iluminada que mantener la habitación prácticamente a oscuras con el monitor como principal fuente luminosa.
No sería correcto afirmar que una lámpara va a eliminar por sí sola la fatiga visual. Intervienen muchas otras variables, como el brillo del monitor, las horas de uso, las pausas, la distancia de trabajo o la iluminación general de la habitación. Lo que sí puede conseguir una ScreenBar bien ajustada es evitar trabajar con un contraste excesivo entre una pantalla brillante y un escritorio oscuro.
El ajuste automático y la detección de presencia son probablemente las funciones que más hacen que la ScreenBar Pro deje de sentirse como una simple tira LED colocada sobre el monitor. Después de configurarla, requiere muy poca intervención.
No es una opción barata y existen barras que cumplen la función básica de iluminar un escritorio por bastante menos dinero. Aquí parte del precio se encuentra precisamente en la óptica, el mecanismo, los sensores, los controles y la amplitud de iluminación.
Por eso no tiene por qué ser la opción adecuada para todo el mundo.
Para un puesto utilizado esporádicamente, una lámpara sencilla puede resultar suficiente. Para alguien que trabaja, estudia, programa, diseña o pasa muchas horas diariamente delante de uno o varios monitores, la ScreenBar Pro tiene bastante más sentido y es uno de esos accesorios que merece la pena probar para comprobar personalmente si mejora el espacio de trabajo.
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Lo que echamos en falta: iluminación trasera
Hay una característica que habría completado especialmente bien el producto: una segunda fuente de iluminación hacia la parte posterior del monitor.
La ScreenBar Pro concentra su trabajo en la mesa. No incorpora un backlight destinado a iluminar la pared situada detrás de la pantalla.
Esa luz ambiental puede ser interesante en habitaciones oscuras porque reduce la diferencia visual entre el monitor y su entorno, además de aportar un efecto estético que muchos usuarios buscan en su escritorio.
No se trata de un olvido en toda la gama de BenQ. La propia compañía reserva esta posibilidad para modelos como ScreenBar Halo y ScreenBar Halo 2, que añaden iluminación posterior y utilizan un planteamiento diferente.
Por tanto, quien considere imprescindible el backlight debería comparar ambas familias antes de decidirse.
Especificaciones principales de la BenQ ScreenBar Pro
| Característica | BenQ ScreenBar Pro |
|---|---|
| Fuente de luz | LED bicolor |
| Iluminancia central | Más de 1.000 lux a 50 cm |
| Cobertura a 500 lux | 85 × 50 cm |
| IRC | Ra≥95 |
| Fidelidad de color | Rf≥96 |
| Temperatura de color | 2.700 a 6.500 K, 8 niveles |
| Brillo | Hasta 16 niveles |
| Detección de presencia | Ultrasónica |
| Distancia de detección | 60 ± 10 cm |
| Apagado automático | Tras 5 minutos sin detección |
| Monitor compatible | 0,43 a 6,5 cm de grosor |
| Monitor curvo | 1000R a 1800R |
| Alimentación | USB-C |
| Consumo máximo | 8,5 W |
| Cable | 1,8 metros |
| Dimensiones | 50 × 13,5 × 9,2 cm |
| Peso | 0,62 kg |
| Accesorio para webcam | Incluido |
BenQ también declara cumplimiento con IEEE PAR 1789 para el control del parpadeo y con referencias europeas relacionadas con seguridad fotobiológica, luz azul y campos electromagnéticos, entre ellas IEC/EN 62471, IEC/TR 62778 e IEC 62493. Estas certificaciones y ensayos describen el cumplimiento de determinados requisitos técnicos, aunque no deben interpretarse como una promesa de que el producto prevenga problemas oculares.
El manual actualizado de ScreenBar Pro aporta además un dato de vida útil para la fuente LED de 50.000 horas bajo el criterio L70B50 y señala que la fuente LED puede ser sustituida por un profesional.
La ScreenBar Pro termina teniendo sentido precisamente por algo poco espectacular: hace bien una tarea que se utiliza todos los días. No aumenta la velocidad del ordenador ni mejora la resolución del monitor, pero puede convertir un escritorio mal iluminado en un espacio bastante más cómodo y ordenado.
Para quienes pasan muchas horas delante de una pantalla, probar durante unos días una barra de iluminación de este tipo puede ser más revelador que cualquier ficha técnica. Después será más fácil decidir si las ventajas adicionales de la ScreenBar Pro justifican pagar más que por las numerosas alternativas económicas disponibles.
Preguntas frecuentes
¿La BenQ ScreenBar Pro genera reflejos en el monitor?
Está diseñada con una óptica asimétrica que dirige la iluminación hacia el escritorio en lugar de hacerlo directamente sobre la pantalla. La colocación correcta sigue siendo importante para obtener el resultado esperado.
¿La ScreenBar Pro sirve para monitores curvos?
Sí. BenQ especifica compatibilidad con monitores curvos de 1000R a 1800R y con grosores comprendidos entre 0,43 y 6,5 cm.
¿Se puede alimentar la BenQ ScreenBar Pro directamente por USB-C?
Sí, siempre que el puerto proporcione alimentación suficiente. El manual recomienda 5 V y 2 A para obtener el rendimiento previsto; una corriente inferior puede limitar los niveles de brillo disponibles.
¿Qué diferencia hay entre ScreenBar Pro y ScreenBar Halo?
La ScreenBar Pro apuesta por una iluminación frontal más amplia, alta compatibilidad y encendido y apagado mediante detección de presencia. La gama Halo añade además iluminación posterior hacia la pared y otros sistemas de control.
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